martes

Ya no puedo comentar como me siento en el ciber espacio,
en algun momento permití que mi familia este en todas mis redes sociales y ya se sabe, mamá siempre pregunta qué-te-pasa cuando uno pone en su estado: Ando buscandome sin encontrarme, o, I wanna choke. Como explicarle a ella, lo que ocurrió del grunge al emo. Como explicarle que a veces miro mis antebrazos y la piel parece tan traslucida que puedo ver las venas y que sé que allí hay algo que se retiene, algo que se conserva y se anuda, que pugna por fluir y que pide abrirse.
Como decir todo eso, sin asustar a mamá. O mejor aún, sin que mamá se entere.
Quizás algun día ya no tendremos vergüenza de nada, salvo de nuestros padres, porque se nos parecen mucho…
Por ejemplo acá, estoy tristísima en Barcelona.
Como explicar que eso es una autoburla que surgió con un amigo, por la supuesta felicidad que tendría que tener, que se espera que tengamos todos todo el tiempo, porque esta es una sociedad hedonista, la del placer.
Entonces como se explica mi apatía por el primer mundo, el que me dé igual Barcelona, Roma, o Singapur. Y no es que este mal, sino que Barcelona es otra ciudad, y nada más.

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