sábado

abasto

El hombre que yo amaba.
Soñaba con polvo blanco
Todas las noches,
Y  pensaba y sacaba números
Y pedía y buscaba,
Para seguir envenenándose
Y, al final, el amor no bastó.

El hombre que amé después
Quería amar a otros cuerpos
Y acabo amando hombres
Porque no podía respetar a las mujeres
Y claramente el amor no bastó

El hombre que creí amar luego
Veía como un topo,
Y  su ceguera lo volvía desconfiado
 Paranoico, violento.
Y el amor no estaba allí

El hombre con el cual nos amamos
Soltó mi mano para ir
a buscarse en una botella
Mirarse al ombligo
Rodar por la calle  
Y el amor no dio abasto


El último hombre que amé
Odia a las mujeres
que le destrozaron el corazón
Pero solo las ama a ellas.

Y el amor… no basta